Diástole-Sístole

¿Y esa sonrisa de ojos?

3/9/17

Down en datos

Les cuento:

Meses antes de que naciera Celeste, sin exagerar, ya había consultado más de 100 páginas en Internet para “prepararme” sobre lo que podría suceder al tener una hija con trisomía 21.

Muchas de esas páginas son horrorosas, mal escritas y con poca fundamentación, que más que informar, explicar y ayudar, asustan.

También revisé blogs, páginas de asociaciones de apoyo, de ejercicio de estimulación temprana, y experiencias de éxito. Estaba decidida a que quería que Celeste fuera de esos caso. Pero tenía que aprender, trabajar y prepararme mucho.

Revisé algunos había blogs y videos que francamente me parecieron muy rosas. Algunos reiteraban la idea de que al tener un hijo con Down era como tener ángeles que nos han prestado, de lo especial que son, de las bendiciones que seguro tendremos a futuro. No podía quedarme con eso. La maternidad nos hace ser creer que serán únicos y especiales en el planeta, pero debemos también dar mordiscos a la realidad. Decidí por lo pronto no etiquetarla. Si alguien decía que “todos los niños con

Down hacen esto o aquello, y no pueden lograr ciertas cosas” los escuchaba pero no les compraba el discurso.  La idea es considerar que mucho depende de lo que se haga o no se haga al respecto.

Luego me puse pseudocientífica y busqué estadísticas. Me di cuenta que Inegi, nuestra fuente oficial de información de población, no tiene datos específicos sobre el síndrome de Down en México.

Me encontré un documento que clasificaba las discapacidades, pero nada decía de cuántos estaban en esa condición. Se limitaba a clasificar las discapacidades y las organizaban en dos niveles: grupos y subgrupos. Pero ahí caben decenas de discapacidades muy diferentes entre sí. Por fin encontré el Síndrome de Down, localizado en el grupo 3 (Discapacidades mentales), subgrupo 310 (Discapacidades intelectuales [retraso mental]).

Estos grupos y subgrupos están ordenados en orden alfabético, con descripciones técnicas o como algún grupo de la población los conoce o menciona, incluso algunos bastante despectivos (INEGI, sin fecha, p. 9).


Subgrupo 310. Discapacidades intelectuales (retraso mental)
 […]
Demencia presenil
Demencia senil
Discalculia
Enfermedad de Alzheimer
Enfermedad de Pick (síndrome de Pick) hidrocefalia
Hidromicrocefalia
Idiota (idiocia)
Lagunas mentales
Lento aprendizaje
Microcefalia
Mongolismo (síndrome de Down, trisomía 21) mongolito
Pérdida completa de la memoria
Pérdida de la memoria (amnesia)

[…] (INEGI, sin fecha, p. 29)

En esta subcategoría no está el autismo, pero está en la subcategoría 320 “Discapacidades conductuales y otras mentales”; y ni se incluye el asperger, que en algunos casos es muy complejo su manejo y que definitivamente puede incapacitar a una persona.

Esa información no me era suficiente, por lo que al paso de los años, seguí buscando y encontré que el Inegi publicó que en el año 2010 había 5.7 millones de personas con alguna discapacidad (Inegi, 2013, p. 40 ), y para 2014, de los 120 millones de habitante en México, 7.1 millones de habitantes del país tenían alguna discapacidad. (Inegi, 2016, p. 22). Es decir, casi un 6% de la población en México reportaba una discapacidad, al menos detectada por la encuesta. Yo honestamente diré que a mí Inegi nunca me preguntó, así que Celeste no entró en la estadística publicada.

Y luego me preguntaba: ¿dónde están los programas gubernamentales para atender esta población con discapacidad? ¿Qué estamos haciendo como ciudadanos para enfrentar este aumento que medianamente informa el Inegi? ¿Qué debía o podía hacer yo para ayudar a mi hija? La respuesta era evidente: todo lo que estuviera en mis manos y un poco más.

Pero las cosas no son tan sencillas cuando las personas no están sensibilizadas ante el problema.

Sin ir muy lejos: hace casi dos meses anduve buscando escuela preescolar para Celeste porque la escuela en la que estaba cerró. Nunca me esperé el nivel de desconocimiento de las directoras de escuelas “regulares”, de las “especialistas” en educación. Frases como: “pues esa enfermedad creo que ya tiene cura, ¿no?”; “pues tráigala y ahí que esté y que aprenda lo que pueda, no le vamos a exigir”; “¿es agresiva? Escuelas de gran “prestigio” en la región negándose a una entrevista sin conocer a Celeste y evaluar su capacidad, con el argumento de  “no tenemos personal capacitado, y debemos de cuidar el bien común de los niños, porque es probable que afecte a los demás”.

No les puedo negar que esto molesta y llegó un momento que me salió lo mamá cuervo y respondí a las agresiones, pero sé que no será la última vez que me enfrentaré a este tipo de situaciones, por lo que es mejor estar preparados.

Desde los tres meses de edad, llevo a Celeste a diversas terapias físicas, de estimulación temprana, motricidad y natación (para ayudar con su hipotonía muscular, entre otras cosas), y créanme que no puedo entender como las instituciones como las instituciones públicas sólo ofrecen terapias en horarios imposibles para la clase trabajadora (de 8:00 a.m. a 3:00 p.m.). Pareciera que están diseñadas para un mundo en donde trabajar es opcional. He tenido que perdido la pena y pedir apoyos institucionales, laborales y personales para poder hacer rendir el tiempo. Créanme, vale cada minuto invertido. Celeste caminó mucho antes de lo que los doctores esperaban, lleva un ritmo acelerado (como la mamá), pero este el momento de hacerlo.

No podemos quedarnos sentados esperanzados en que la Conapred haga su trabajo, a que el gobierno tenga programas especiales, a que los demás dejen de verlos como niños enfermos y sin futuro.

Te invito a que compartas tu experiencia y tus conocimientos, para que aquellos están en el proceso de decidir qué hacer, cómo actuar, tengan mayores elementos; y que aquéllos que llevan un camino recorrido, nos lleven por senderos menos escabrosos. Comparte esta página para llegar a otros grupos que enriquezcan la información.

Referencias:

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). (2016). La discapacidad en México, datos al 2014 [archivo PDF]. México : Inegi. Recuperado de http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/Productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/nueva_estruc/702825090203.pd

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). (2013). Las personas con discapacidad en México : una visión al 2010 [archivo PDF]. México : Inegi. Recuperado de http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/Productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/2010/discapacidad/702825051785.pdf


Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática (INEGI). Clasificación de tipo de discapacidad-Histórica. [documento PDF]. Sin fecha. México : INEGI. Recuperado de http://www. inegi.org.mx/geo/contenidos/geodesia/default.aspx




23/7/13

Celeste

El 7 de diciembre de 2012 nació Celeste. Estaba programada para el 21 de diciembre pero mi barriga se negaba a crecer más, así que la sacaron a las 00:05 a. m.

Desde ese día todo cambió: mis prioridades, mi sueño, mis rutinas. Pero debo decir que estoy feliz de tenerla conmigo. Y como dijo José Alfredo: "Cuánto me debía el destino, que contigo me pagó".

27/6/11

Regresos

Después de más de un año de mi última entrada publicada, me era más complicado tomar valor y regresar. El duelo toma caminos impredecibles.

14/6/10

Historias finitas...

Nació el 31 de agosto de 1931 en Casas Grandes Chihuhua. Tuve la suerte de conocerlo cuando yo tenía apenas dos años de edad, desde entonces lo llamé papá.

Por mucho tiempo él trabajó en Estados Unidos. Se iba largas temporadas y regresaba cuando la nostalgia lo acechaba o cuando mi madre lo exigía. Mis recuerdos de esa época son siempre de regalos, sorpresas, apapachos y bienvenidas.


Después, decidió quedarse a vivir y trabajar como constructor en Caborca . Hizo muchas casas que ahora permanecen como trofeos de su vida. Siempre al recorre la ciudad [pequeña, sí] me decía señalando con el dedo: "esa casa la hice yo" y se le llenaba la mirada de orgullo y a mí también.


Siempre fue muy sano y fuerte. Hasta hace pocos meses cuando empezó a quejarse del estómago. Hace un mes lo operaron para quitarle una obtrucción intestinal y fue cuando le detectaron cáncer de páncreas.


El 1 de junio de 2010 mi padre murió en mis brazos. Fue una experiencia desgarradora, pero contradictoriamente di gracias a Dios por permitirme estar con él todo este tiempo, en sus últimos momentos de vida y sobre todo, por quitarle el sufrimiento. Descanse en paz. A nosotros nos queda la esperanza de verlo muy pronto.

13/4/10



Ya viene el próxima paseo Rosarito-Ensenada... ¡Los extraño! Pero en el de septiembre sí me apunto.

23/11/09

Otra meta...

Si alguien conoce el cerro Colorado que está en Tijuana sabrá de qué estoy hablando. Hace dos semanas lo subí con un grupo de amigos y la experiencia fue maravillosa. Se podía ver prácticamente todo Tijuana. Les recomiendo hacerlo. Este tiempo es bueno porque no hace calor y todavía no hay tanta neblina. Les dejo unas imágenes para la posteridad. Una nota sobre el cerro Colorado que salió en un periódico regional: http://www.el-mexicano.com.mx/suplementos/bienes-raices/2008/06/07/cerro-colorado-referencia-geografica-que-identifica-a-tijuana.aspx

3/11/09

Seguimiento al “caso”


Me había negado a escribir sobre esto porque creo realmente que hay cosas que es mejor olvidar. Sin embargo, lo tomaré como parte de una terapia.

En mi última semana de vacaciones entraron a robar a mi casa. Esas cosas que uno no se espera cuando sientes que la casa es segura, que hay suficiente vigilancia, que hay rejas suficientes para alejar a quienes gustan gastar su vida tomando lo que no les ha costado ganar (al menos no de la manera convencional).

Mi primera reacción fue de enojo, pasé luego a la tristeza de saber que había varias cosas que me hubiera gustado conservar por toda la vida; luego pasé al miedo, ese miedo que me hizo poner alarma, rejas más resistentes que, aunque feas, me parecía que podrían mantenerlos fuera un poco más de tiempo.

Sin embargo, por las noches permanecía despierta por largas horas, luego, cuando conciliaba el sueño, cualquier ruido del exterior (hasta el de un gato tenor o un viento inoportuno) hacia que me levantara a “revisar”.

No puedo recordar con exactitud todo lo que se llevaron, todavía hay días que busco algo que ocupo y me doy cuenta que también formó parte del botín.

Pero luego viene la parte de afrontar esos temores sin la protección de nada ni nadie. Las autoridades “competentes” se lavan las manos diciéndote que esas cosas pasan a diario. Te recomiendan ir a los Montes de piedad para ver si puedes encontrar algo… y si llegas a ver alguna de tus pertenencias, que les tomes fotos para que se las lleves y poder proceder.

Se supone que “mi caso” sigue en proceso, que me asignarían un oficial que le daría seguimiento al caso y que me llamaría al día siguiente. Eso pasó a principios de agosto, todavía no me llama nadie y si bien me va, mi caso sigue en algún escritorio de alguna autoridad que simplemente no tiene credibilidad con nadie.

21/8/09

Mi abuela con nuevas generaciones

Envío una foto de mi abuela con el pequeño Gael


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16/7/09

Nuevos en la familia

La conocí cuando medía poco menos que una caja de zapatos. Fue prematura me dijeron mis tíos. Un ciclón inesperado asustó a su mamá y el parto se adelantó mucho más de lo esperado.

Nació un 6 de agosto (tres días antes de mi primer cumpleaños). Ojos azul-verdes enormes, y lo demás todo pequeño, como caricatura japonesa. Desde chica siempre fue bella.

El 14 de julio me llamó para decirme que a las 9.55 p.m. acababa de nacer su primer niño: Gael Sahir.

¡La familia sigue creciendo! Mi abuela debe de sentir mucho orgullo de tener la oportunidad de conocer varias generaciones.

Un abrazo a mi prima Saira y un beso para ambos.

Va este arreglo floral que preparé al tratar de inmortalizar la belleza de unas flores de concurso al que fui el año pasado.

8/7/09

Una de Depp

28/5/09

Uno no puede exagerar con el IMSS

Hoy, pese a todas las veces que he jurado que no volveré, fui al IMSS.

Tenía una cita que me programaron hace meses con un especialista y no quería dejarla pasar, así que me armé de valor y fui.

La cita era a las 10:00 a.m., así que como mujer precavida que soy, llegué temprano a hacer mi primera fila del día para entregar mi tarjeta de citas. Para empezar llegué a un mostrador que después de perder mucho tiempo me ‘indicaron’ que no era ahí, que era en otro que estaba a unos cuatro metros. Claro, al modo de estas personas no te pueden dar información hasta que no ‘te toca’.

Bueno, de todas formas faltaba un buen rato para que iniciaran las consultas, así que me aguanté las ganas de desgreñas a la doña que me mandó a hacer otra fila. Por fin recogieron mi tarjeta y me dijeron que me llamarían.

Pasaban de las 10:00 a.m. y yo ya estaba un poco intrigada porque no veía mucho movimiento, así que con mi cara más dulce y angelical fui y pregunté que si qué pasaba, a lo que la doña, sin mirarme a la cara me dijo: “El Dr. no ha encontrado un consultorio libre y está buscando, yo les llamo cuando tenga lugar”. Le pregunté a una señora de al lado si sabía quién era el Dr. Herrera y señaló a un doctor que tenía horas platicando con un muchacho que parecía su compa. Mi paciencia cada vez iba mermando más y más.

Eran casi las 11: 00 a.m. y el doctor seguía ‘sin consultorio’, así que todos esperábamos. Por fin dijo que consultaría en la sala de hospitalizaciones. Los que escuchamos lo seguimos, los que estaban sentados no se enteraron y a las horas los vi que apenas descubrían el misterio del ‘doctor-busca-consultorios’.

Una desorganización total. No había nadie que dijera quién seguía, así que cada quien organizó las entradas como mejor les parecía y con la capacidad de ‘agandallamiento’ de la que fueran capaz.

Cuando por fin pude entrar a la consulta, prácticamente ni me senté, en menos de dos minutos ya estaba libre y con recetas y órdenes de estudio. Por supuesto que todo lo demás también fue un viacrucis: miles de filas más para conseguir sellos, firmas, medicina, etcétera. Salí del seguro casi a la 1:00 p.m., con las piernas adoloridas de bajar y subir escaleras, pero sobre todo con un desagradable concepto de las instituciones públicas. Pero esto no ha terminado: tengo cita el 4, 14 y 15 de junio para los estudios. Como si uno no tuviera cosas más divertidas que hacer…

Me quejo y me quejo… pero tendré que ir. Podré algún día no lamentar estas sitauciones? Mmm... Creo que no.



27/5/09

Una foto para el recuerdo


Va una foto con mis abuelos

22/5/09

¡¡De nuevo cumple años!!

Casi siempre empiezo escribiendo que cumple años mi amigo Alfredo. Y es verdad... Todos los años lo hace... Es algo así como tradición :)

Pues este año cumple 36 añotes, pero como le digo: ¡si somos unos pooooollos!

En esas épocas siempre estoy que brinco por irme a Caborca (aunque nunca puedo), y más porque sé que reiré como loca y que además de todo, estaría festejando a mi mejor amigo al que quiero irremediablemente.

Va un abrazo cibernético anticipado para mi amigo (para que los junte con todos los mensajes de 'precumpleaños' que le he enviado) y espero con el alma que este año sea mucho mejor que todos y que el que sigue lo supere y así en adelante.

TCM

9/10/08

¡Otro meta cumplida!


Y sigo con las confesiones: Sí, me siento intrépida al poder realizar algunas actividades que antes ni soñaba.

El 27 de septiembre de este año recorrí 80 kilómetros en bicicleta. Lo hice en 4 horas y 20 minutos. Sé que por mucho es un mal tiempo para los profesionales, pero para mí fue un gran logro, considerando que apenas tenía dos meses entrenando, deduciendo como usar los cambios y aprendiendo a bajar de ese extraño armatroste llamado bicicleta. ¡80 kilómetros es mucho! Y lo es más pensando que tiene un exagerado número de subidas.

Se que gran parte de esa fuerza tiene que ver con el deseo de romper límites, de exigirme más, pero también el impulso que te da la amistad, el compañerismo, el amor.

Dijeron que este año fue el último paseo ciclista Rosarito-Ensenada, aunque yo creo que no lo será. Dicen que lo dejarán de organizar porque bajar de 12,000 participantes a 8,000 es mucho. Yo lo que miré fue un mar de ciclistas, con el espíritu engrandecido al cruzar la marca de salida y la meta.

Miré como muchos se rendían antes de llegar a las subidas más difíciles, otros aunque se esforzaban decaían en el intento, pero muchos otros luchamos y lo logramos. Me siento orgullosa y eso me hace ser más feliz. Ese paseo es como la vida misma: uno debe decidir si se rinde o lo intenta nuevamente.

Lo profundo de lo desconocido


He de confesar que fue el blog de un amigo de Mexicali quien me inspiró a perder algunos miedos.

En septiembre de 2008 por primera vez en mi vida me metí a nadar al mar y ahora sí, con traje y toda la indumentaria del planeta pude ver lo que muchos nos negamos a hacer: ver lo que hay en las profundidades del mar.

El guía que nos llevó parecía que tenía mucha experiencia, sin embargo, el temor siempre impide que uno pueda entrar relajado al agua y menos si tiene tan presente la película de Tiburón.

Fue fabuloso, indescriptible, enamorador. Pude tocar las algas que se cruzaban en mi conquista de esas aguas que de repente luchaban por no ser domadas. He de confesar que primero traté de nadar sin ver, tenía miedo, pero poco a poco me relajé.

De pronto cientos de peces cruzaban y desaparecían: colores hipnotizantes, destellos, multitudes. Luego, como siempre la distinción: un gran pez color naranja que merodeaba entre algunas estrellas de mar o algún erizo.

Se me olvidó el agua helada de Ensenada, se me olvidaba el cansancio de nadar cuando se tiene tan poca experiencia, sólo quería continuar y no olvidar. No olvidar nunca que entré a ese mundo exótico, tan ajeno y ahora tan mío.

3/9/08

Viaje a La Paz


Una conoce sus fortalezas… Lo de nadar no es algo que se me dé con naturalidad, mucho menos si se trata de meterme al mar. Me siento tan vulnerable que prefiero permanecer en la orilla de la playa.

Hace unos días fui invitada a La Paz, B.C. a un evento que tenía que ver con cosas de libros y editores. El evento estuvo bien, pero la verdad lo que más me gustó del viaje fue una escapada que me di para conocer una isla hermosa que se llama “Espíritu santo”. Esta isla aparte de ser enorme es alucinante.

En el trayecto pude ver colores intensos de cielo y mar, piedras enormes, playas tranquilas, delfines, gaviotas, pelícanos, pero sobre todas las cosas, lo más sorprendente fue ver parte de la isla con cientos de lobos de mar. Fue una experiencia fabulosa.

Aparte de todo esto, cerca de donde estaban los lobos marinos (no mucho) nos bajamos a ‘nadar’, claro que yo traía un chaleco enorme que me permitía mantenerme a flote y con toda mi indumentaria para esnorkear ‘profesionalmente’. Pude ver en esa agua transparente un arrecife en donde habitaban una infinidad de peces de todos los colores y tamaño. Un compañero de viaje dijo que había visto un pequeña mantaraya, claro que en ese momento me salí de inmediato y no volví a explorar, siendo que minutos antes me sentía Jack Cousto.

23/6/08

Cruces porcentuales


Por azares del destino he estado viviendo en Baja California por más años de los que hubiera pensado que lo haría. Primero en el gran calorón de Mexicali y desde hace algunos años en la violenta Tijuana. Muchos repreguntan cómo es que puedo seguir viviendo acá con tanta inseguridad; sin embargo, uno encuentra otros motivos para permanecer.

Siempre me ha resultado sorprendente ver a todos los que están a un lado de ‘la barda’ (laminas rojas que dividen a México de Estados Unidos) intentando cruzar al sueño americano; veo como también muchos de los que no han podido cruzar, limpian vidrios o lo que tengan que hacer para sobrevivir. Otros tantos tratan de calmar el hambre con drogas de fácil acceso, y uno los puede ver ‘picándose’ a cualquier hora del día y en los lugares más transitados.

Uno de los escenarios más tristes de Tijuana (porque hay bastantes) es ver todas las cruces de madera que cubren la barda ubicada enfrente del aeropuerto de la ciudad. Éstas fueron colocadas para conmemorar a todos aquellos que han muerto en su intento de cruzar la frontera; algunas tienen nombre, pero la gran mayoría dicen: No identificado.

A veces me pregunto si todos aquellos que veo brincando la barda para irse a los Estados Unidos lo lograrán o pronto veré su cruz enfrente del aeropuerto, con su nombre o con la leyenda más triste que puede tener alguien que puede ser un hijo, un hermano, un esposo o padre.

Y lo que siento mucho peor, es que al final, después de años, éstos sólo se convertirán en gráficas, números y porcentajes.

31/3/08

Días grises

Lo normal es que si uno tiene motivos para llorar... llora.

Yo a veces no lloro, aunque quiera, porque por algún problema hasta ahora inexplicable por mi oculista, los ojos se me descomponen y rechinan por lo reseco y en ocasiones tengo que ponerle lágrimas artificiales... (tristeza falsa)

Pero otras veces lloro sin razón alguna. Ojo (muy ad hoc): no hablo de las lágrimas que pueden surgir por la risa, o por bostezar, hablo de que a veces simplemente el sentimiento no cabe, la tristeza embarga y las lágrimas se desbordan y recorren el rostro como ríos en época de lluvia. Días enteros en los que todo causa pesar y que un sentimiento inexplicable atrapa todas las sonrisas y las encarcela y no deja ni que asomen la nariz por momentos. Todo se amuralla por tristezas y nostalgias.

Los que están alrededor se pregunta si algo hicieron mal, si hay alguna clase de enojo encubierto, o si de plano estamos medios locos. Lo cierto es que ni yo sé que pasa, no lo puedo evitar, no lo controlo. Pero luego llega la “normalidad” y el pesar se va, aunque muy en el fondo quedan dejos de tristeza, pero la sonrisa todo lo tapa… Y de nuevo hay ocurrencias, bromas, sueños, planes… todo llega con euforia, con tanta energía que asombra y hace pensar a los demás que uno nunca se enoja o que nunca está triste: que uno es muy feliz.

Y en general puedo decir que soy feliz. Pero a veces… sin razón aparente… soy la persona más triste que jamás pensé ser.

Depresión le llaman algunos, yo... simplemente, días grises.

11/1/08

Razón por encima de todo


Después de que pasaron más de tres meses sin escribir nada (miles de pendientes y corazoncitos en post-it no cuentan) he decidido quitar del abandono a mi blog.

Desde hace años me ha estado dando vueltas en mi enmarañada cabeza cómo es que las relaciones amistosas y amorosas de alguna forma permanecen en uno sin posibilidad de olvido. Coincido totalmente con Arjona de que “el estar ausente no anula el recuerdo”, y no es que uno lo busque, la ironía es una de las características de nuestra vida.

He tenido reencuentros con amigos, conocidos, cómplices, y todos ellos han resultado amorosamente deliciosos. Contar las historias del pasado y reírnos de ellas, recordar tan vívidamente que el corazón se apretuja, tiembla, se desinfla y al final se expande con suspiros y añoranzas incluidas.

Muchas veces nos imaginamos “lo que hubiera sido”, pero luego nos damos cuenta de que quizá no era el momento, el lugar, la disposición, la tolerancia. Muchas de las decisiones las tomamos por miedo al fracaso, al qué dirán, pero sobre todo a la incertidumbre. Luego también se toman otras decisiones más pensadas, con determinación y con madurez, que te llevan a los lugares conocidos en los que ahora te encuentras y dices: “creo que no me fue tan mal”.

Pero ¿qué es mal y para quién?, ¿cuándo definimos lo que nos debe resultar bueno o malo?, ¿quién nos hace ese daño limitativo? ¿Tendremos remedio y cuál será? Son muchas preguntas que no tengo claras, y aunque trato y trato los sentimientos se cruzan y luchan entre sí y no llego a conceptos claros inteligibles, se quedan en marañas de ideas, sólo eso.

Luego nos preguntamos ¿qué sigue? Y normalmente no tenemos respuesta porque dejamos que el tiempo siga su curso y nos lleve a cuestas. Podemos tener algunos planes para obtener más dinero, para comprar una casa nueva, un carro, o cosas que simplemente deseamos, pero ¿a dónde queremos llegar con ello?, ¿cuál es el verdadero plan? Muy en el fondo del corazón tenemos sueños clandestinos, pero por el mismo temor no nos permitimos abrazarlos, cuidarlos como si fueran diamantes, sin darnos cuenta que éstos se pueden volver carbón como su origen.

En los últimos años he tratado de ser valerosa e intrépida y trato de vencer mis temores: he ido a ver las ballenas, aún cuando le temo a los diminutos peces; escalaba en enormes rocas y le temo a las alturas; entro al baño del terror sin prender la luz, sin pensar siquiera que pudiera salir la niña del Aro… Hago e hice estas cosas y soy fuerte… Pero ¿qué botón tengo que presionar para que la clandestinidad deje de serlo y sea realmente un plan de vida?

Creo que por hoy son más preguntas que argumentos… Pero me las dejaré de tarea porque aquí la valentía no llega… Vuelve la vulnerabilidad y de nuevo todo se enreda y retuerce como lombriz en limón, y empieza la razón a dominar por encima del corazón…

25/9/07

¡Luego no quieren que me enoje!



Desde hace tiempo tenía que solicitar el título de la UABC (me he tardado más de la cuenta) para que de esta manera me puedan dar el titulo de la maestría en España, pero siempre por desidia, lo dejaba para “luego”.

A inicios de este año, haciendo un tremendo esfuerzo, me decidí: Sacaría todos los documentos necesarios y haría TOOOOOOOODOS los trámites para obtener ese papelito.

Aunque mis estudios los hice en Mexicali, intenté hacer el trámite desde Tijuana, sin embargo “la amabilidad” que caracteriza a las de Servicios Escolares en esta ciudad me hizo desistir. Sin embargo, organizada, decidida y sobre todo “enfocada” en mi propósito, fui compilando todos los documentos que se requerían. Al final de todo dejé lo de las fotos-con-blusa-clara-no-escotadas-sin-retoque-maquillaje-y-peinado-discreto.

Por supuesto que para sacarme la foto tenía que ir a que me peinara mi Divo, quien no me perdonaría que su “creación” (corte de toda la vida) se viera mal en las fotos “más importantes de mi vida profesional”. Así que adecuándome a su agenda, decidí ir un sábado (extremadamente temprano para mi gusto) para alcanzar a tomarme las fotos con la piel y ojos descansado por la recuperación de un sueño profundo.

Entre el peinado (discreto) y el maquillaje (más que discreto) me pasé media mañana en la estética, pero ya estaba lista y ya tenía mi “cita” [así lo escribieron en un papelito] para la foto. No quería hacer ningún movimiento para no despeinarme y arruinar con eso mi inversión. El fotógrafo hizo su profesional trabajo, muy seguro de sí mismo, y expresando su amplia experiencia en tomar las fotografías para el título de la UABC me cobró como si además me hubiera peinado y pintado. El lunes siguiente fui por las fotos y ya tenía todo listo para el logro de la misión.

Llegó el día en que pude ir a Mexicali a realizar mi trámite, hice mis filas respectivas: fila para tomar un número de atención, fila para pagar, fila pare recoger una documentación, fila para hacer fila, etcétera. Pero por fin llegué al mostrador, yo como siempre súper organizada, llevaba TODOS mis papeles en orden, con hojas-transparentes-protectoras para que nada les pasara a mis valiosos documentos y mis fotos carísimas.

La chica revisa mi documentación y con cara de qué-demonios-te-pasa-,-por-qué-me-traes-estas-fotos, me dice:
— Estas fotos no sirven.
—(¡!!!¡¡!¡!¡¡!¡!¡!).—Yo con mi cara de “What” no daba crédito a lo que estaba escuchando. — ¡¡¡Pero son las que pedían en el formato de los requisitos!!!—dije tratando de arreglar la situación.
—Sí, pero estas fotos no sirven… ¿Te las tomaste en Tijuana, verdad?— Me lo dijo con una seguridad que todavía me molesta.
—Sí… ¿Hay alguna nueva regla que diga que uno NO se puede tomar fotos para título en Tijuana?— dije irónica.
—No, pero es que regularmente las fotos de Tijuana no sirven, y pues éstas tampoco. Tienes que traer fotos nuevas, que no sean digitales.
—Estas no son digitales, el muchacho que me las tomó me dijo que NO son digitales, que eran exclusivas para los títulos de la UABC— dije tratando de argumentar algo y ahora visualizando mi dinero yendo por el sanitario.
—Pues no sirven.—Dijo ignorando las fotos con mi peinado dificilísimo que después de 4 botes de spray había logrado mantener mi cabello lacio fuera de la frente.

No importaron mis argumentos de Yo-vengo-desde-Tijuana-a-hacer-el-trámite, ni valieron mis quejas por NO informar que es-mejor-que-te-las-tomes-enfrente-de-la-iglesia-Inmaculada-aquí-en-Mexicali o al menos decir: Si-te-tomas-fotos-en-Tijuana-nos-burlaremos-de-ti-en-tu-cara.

Era la 1:20 p.m. cuando salí de Servicios Escolares, con mis papeles hermosa e inútilmente acomodados, la espalda sudada por el maldito calorón de agosto, y un profundo coraje y frustración: Nuevamente, no había podido hacer un mugre trámite, y lo peor era que mis fotos me gustaban mucho. Ahora voy a tener que hacer estampitas con ellas, para que con el GENIO que me cargo, puedan pedir deseos...
¡De seguro se los cumplo!

14/9/07

Diarios que no existen… ¿historias olvidadas?


Por varias razones hace tiempo destruí mis diarios de infancia, ahora me arrepiento. Trato de recordar cómo contaba lo que sucedía y sólo recuerdo que me gustaba releerlo.

Hoy la forma de ver las cosas ha cambiado, y lamento haber destruido el recuerdo de la inocencia de las historias, de lo que ocurría, o de lo que me imaginaba que podrían suceder.

Empecé mi diario en la secundaria, recuerdo que era un cuaderno con portada amarilla. Todo empezó con un enojo reprimido y ahí descargué mi furia. Después escribí cómo se había solucionado y parecía que la vida de mi diario había llegado su fin; sin embargo, en esas épocas el insomnio era mi eterna compañía, así que por las noches leía o escuchaba música. Así que me decidí a escribir cuentos. El primero que hice tenía un título horrendo: “La sortija maldita”. Imaginarán de qué se trataba y por supuesto el predecible y obvio final, sin embargo la historia me permitió pasar las noches más entretenida.

Como dije la historia era mala, no obstante, cuando la leí después de muchos años de mantenerla escondida debajo de mi cama, me di cuenta que pese a todo, había creado lugares y escenarios maravillosos, que había dibujado muy bien a mis personajes, y que aunque era una historia obvia, entretenía y me había hecho volver a leerla nuevamente sin hacer tanto gesto.

Después de esa hice otros cuentos, ya no los recuerdo, pero hace poco una tía me confesó que todavía conservaba uno de ellos. No recuerdo habérselo dado a leer, pero antes escribía en lo que me encontraba, así que no dudo que tenga alguna bolsa de papel en donde haya escrito alguna historia.

Después, en la universidad entré algunos cursillos de cuento, pero igual que mis historias en mis diarios, todo quedó en un bote de basura, desmembradas y en el olvido
.

13/9/07

El Conde Contar en Sanborns


Hace algunos años, por azares del destino y por una necesidad imperiosa de obtener dinero en las vacaciones de la Universidad, y sobre todo porque requería que me contrataran de inmediato, me puse a trabajar en la famosa tienda Sanborns.


Al inicio me pusieron a “practicar” en el área de dulcería. Una persona me guiaba (me sentía como Anakin Skywalker) para que no cometiera errores o más bien para no caer en el lado oscuro (llevarme el dinero de las ventas).


La gran maravilla fue cuando me dijeron que como política de la empresa, al inicio uno debía probar los chocolates para poder recomendarlos, esa tarea la hice gustosa, pero decía que no aprendía tan rápido, así que me comí medio almacén para poder tener bien firmes los conocimientos.


El uso de la caja registradora fue sencillo, así que a la semana siguiente de mi inicio me “ascendieron” a encargada de mostrador del área de joyería y bolsas. Ahí es cuando empezó la locura: todos los días (sí, TODOS) se debían contar la joyería de Perlas, las de oro y las bolsas; pero lo peor era que necesitábamos hacerlo dos veces al día. Además, el guardia de seguridad también debía contar las joyas y si no concordaban las cifras de él y las mías, entonces debíamos hacerlo nuevamente para aclarar el error.


En esas islas que ustedes ven en Sanborns no hay sillas, por lo que todo el día yo debía estar de pie, y prácticamente, contando y acomodando. Había veces que llegaba alguien a preguntar por algunos aretes y yo estaba a medio contar, y por atender al cliente se perdía la cuenta y debía iniciar de nuevo, ya que no podía desacomodar nada en el conteo. Después de varios días, la locura llegó: Por inercia, al salir de trabajar, contaba mis pasos, los cuadros de las banquetas, a los que viajaban en carros rojos, contaba hasta las arrugas de mis nudillos, contaba todo.

Lo bueno que ese trabajo sólo duró un verano, si no, hoy el Conde Contar y yo haríamos un excelente dueto: "¡una joyaaaaa, dos joyas! jajajaja, Tres joyas.....!”

12/9/07

El que espera... desespera


Qué cable se nos desconecta en el cerebro cuando al escuchar en la radio que hay más de 180 carros haciendo filas y 16 puertas abiertas para cruzar hacia los EU, esperamos “no hacer tanto tiempo”. Si pensamos que sólo por ese lugar hay más de 3000 carros (sin pensar en las otras filas lado izquierdo, línea sentir, etcétera) y que aproximadamente esto te lleve a esperar una hora y media, avanzando a 1 km por hora. ¿Cuánto humo inhalaremos en esa espera?

Sin embargo, muchos perdemos los estribos y por poco la cordura al esperar 3 minutos a que cambie un semáforo y vemos con desprecio al conductor que se atraviesa y que nos hace perder una milésima de segundo. Odiamos hacer fila para entrar al cine, y odiamos también que en el supermercado haya cuatro personas con su “carrito lleno” haciendo fila antes que nosotros. ¿Dónde está la proporción de tiempo?

Yo soy una de las personas que odia esperar, pero no me convierto en energúmena. Me confieso como impaciente y con poca tolerancia a la hora de la “esperadera”. Quizá esa es una de las razones por las que casi nunca voy a EU, aun cuando me gustan los centros comerciales de ese país. La fila es la parte incómoda de ir de comprar al “extranjero” y lo evito lo más posible.

Sin embargo, dicen que debemos enfrentar las cosas a las que tememos, por eso hoy iré a enfrentar la espera y trataré de disfrutarla cuando vea mis relucientes zapatos nuevos y camine como el Hombre Araña al liberarse de las presiones de su identidad oculta.

11/9/07

Reencuentro con Shamu


Como parte del festejo del cumpleaños de César y el mío (el segundo), el sábado fuimos a Sea World. Yo tenía más de 12 años que no iba a este parque de diversión, y la verdad los disfruté mucho. Yo con algunas arrugas en mi haber (muuuuy pocas), trataba de verle a Shamu alguna línea de expresión, pero creo que usa mejores cremas que yo, porque por más que le busqué… ella se veía radiante, lo que sí es que se ve bastante canosa.

Por no dejar, aquí mando una fotito para el recuerdo.

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3/9/07

¿Las palabras alimentan?


Siempre que pienso en Mexicali me viene a la mente la comida china. La verdad no es mi comida preferida, pero la disfruto enormemente, aun cuando, generalmente, no me gusta ver grandes cantidades de alimento en una mesa, pero en ese momento solo digo que es “variedad”; el aroma me atrapa y simplemente caigo en sus redes y como más de lo que mi estómago puede soportar.

Cuando estaba en la universidad, por razones de índole económico, comía en el food court de la Plaza Cachanilla (uno de los centros comerciales más visitados, no tanto para comprar, sino para estar en un área refrigerada); eran tentadoras las ofertas de comida (no hablemos de higiene por el momento), yo casi siempre me decidía por la comida china, que por traer varios vegetales resultaban más atractivos a mi vista.

En una ocasión, cuando el hambre torturaba a mi estómago, decidí comprar comida a un pequeño local que se llama 9 o 99, no recuerdo bien. Regularmente el platillo incluye tres porciones y el agua, por lo que elegí verduras, “chun-kun” y por supuesto arroz, un gran vaso de té y me dieron mi premio de galletita china.

Me fui gustosa a buscar por más de 15 minutos un lugar para sentarme (regularmente el food court está siempre lleno), una vez que estuve haciéndole guardia a una pareja que “prácticamente” ya había terminado y mirándolos constantemente para que desalojaran, encontré un lugar para mi charola rebosante.

Salivando vertí los sobrecito de “catsup” y los de soya, todo estaba listo para degustar mi manjar. Cuando probé el arroz casi devuelvo mi pan con leche que había desayunado: ¡¡El arroz estaba rancio y asqueroso!!

Indignada por tal espera, por que mis expectativas de alimento habían sido destrozadas y sobre todo, decepcionada y hambrienta, arriesgué que la señora de limpieza o que otro comensal me arrebatara mi lugar al ver una charola abandonada y fui a reclamarles tal ofensa.

La dependienta (china también) me miró con espacial interés cuando le dije:

—Señorita, el arroz está rancio, sabe horrible— dije haciendo muecas como si lo estuviera oliendo

Tranquilamente me contestó:

— ¡Ah! Sí, ya lo estamos cambiando— dijo con una sonrisa en los labios y sin moverse para tomar mi plato al menos para darme entender que lo sentía mucho y que era inaudito lo que estaba ocurriendo y me lo cambiaría por algo más.

—(¡¡¡!¿?!!!!)

La bilis me llenó el estómago y el hambre desapareció. Le dejé el plato encima de su mostrador. Creo que me llené con las palabras que no pude decir y que me tragué amargamente (cosa rara en mí).

Jamás volví a comprar comida en ese lugar, y me dediqué a decirles a todos mis amigos que no consumieran de ese restauran. Esa era mi venganza. Sin embargo no creo que haya tenido mucho impacto porque ese lugar aún continúa vendiendo y los clientes siguen comprando sus tres “maravillosas porciones”.

Ahora, sin mucho que hacer me pregunto: ¿las palabras tendrán valor nutricional?

24/8/07

"Yo camino como vaca"


No me resulta tan ajeno el fenómeno de la migración México-Estados Unidos, ya que además de trabajar es un lugar en donde ese es uno de los temas de estudio, también, como ya lo he dicho antes, formo parte de una familia de migrantes ilegales.

Ya he hablado de las maravillosas experiencias de mi abuela, y no he de negar que yo en algún momento también la acompañé en alguna de sus aventuras al cruzar a Estados Unidos, pero eso sí, jamás fui atrapada, por lo que quedé “limpia de culpa”.

Mis dos (y únicos) hermanos viven ilegalmente en Estados Unidos. Uno de ellos tiene a su esposa e hijos en la hermosa “república y cosmopolita” Caborca, Son., México, por lo que tiene que estar regresando a México a visitar a la familia.

Hace muy poco tiempo, coincidí con mi hermano cuando visitábamos a mis padres y le pregunté, cómo le hacía para cruzar tan frecuentemente (por más de 20 años) sin ser atrapado, y la repuesta me sorprendió:

— Camino como vaca— me dijo sin inmutarse
— ¿Cómo es eso?— pregunté con la muestra clara de duda en la cara, como casi siempre.
— Camino de puntas y aviento la tierra pa’ atrás, y voy dejando mis huellas como si fuera de vaca— me dijo y su pensamiento estaba en el desierto.

Yo no pude contener la risa. Aún cuando podía ver lo que ese esfuerzo le implica a mi hermano (caminar de puntas por días), yo imaginaba a mi hermano con un leotardo rosa, tru-tru, medias del mismo color y con zapatillas de ballet, dando unos enormes saltos por el desierto de Altar, y al caer convertido en una linda y hermosa vaca.

Sé que mi imaginación dirigió su energía a la risa por tratar de minimizar el dolor de saber que mi hermano en cada viaje expone la vida, y trato de imaginarlo de bailarín de ballet, dejando huellas de vaca y regresando, como siempre lo hace, al hogar.

16/8/07

Gato bandido


Gato sinvergüenza
10 agosto 07
En El colef hay un gato sinvergüenza. Es un gato que con su encanto ha conquistado a la mayoría de los estudiantes y personal administrativo. Con mucha astucia ese gato se fue haciendo "amigo" del que pasaba y con un buen rozón de cola lo marcaba como suyo.

Su maullido se escucha a lo lejos cuando trae hambre, lo puedes escuchar porque su lloriqueo es doloroso, como si en verdad estuviera sufriendo una gran pena. Y cuando lo ves, su porte elegante te indica que lo que menos necesita es comida. Su pelaje fino y limpio te dicen que no está desnutrido, realmente se ve muy bien alimentado, pero sé que eso es producto de todas sus actuaciones muy bien realizadas.

En ocasiones se le puede ver tirado bajo una planta, mirando el mar. Es como ver a un magnate en el mejor de los hoteles y sin ninguna preocupación. Quizá en pocas horas tendrá que maullar un poco para que la comida llegue a él de parte de alguno de sus admiradores, pero lo seguro es que llegará en grandes cantidades.

Desde hace meses alguien le compró un plato especial para croquetas y agua. He visto con sorpresa que la gente le pone Wiskas y no dudo que hasta agua purificada para que el gato de ahí la tome y no ensucie sus largo bigotes. Lo notorio es que este gato, cada vez se preocupa menos por las relaciones públicas y se dedica a la contemplación, pero su embrujo continúa.

Ese es un verdadero gato bandido, que ha robado el corazón de muchos para que lo tengan cuidado y alimentado.

Sueño de muchos

De festejos, piñatas y pañales

Siempre que cumplo años (en las dos fechas) lo que más me gusta son los abrazos y las llamadas telefónicas (esperadas e inesperadas), y lo que más me pesa… es la llamada y el abrazo que nunca llega, o que llega cuando ya es demasiado tarde.

Yo soy amante de cumplir años. Los que me conocen saben que yo cumplo años el 9 de agosto y el 9 de septiembre. Ya es vieja la historia de por qué sigo celebrando las dos fechas, pero la verdad llevo tantos años haciéndolo que ya es parte de mi vida y me gusta. Hay gentes que me festejan una de ellas y otras seleccionan la otra. Yo tengo preferencia por las dos.

Siempre me ha gustado mi nombre, me gusta como suena y me gusta más porque tiene una “k” y no es común que los nombres tengan esa letra y para mi resulta “especial”. Pero es justo decirles que ese nombre no era la primera opción de mi mamá. Ella me cuenta que cuando nací, tenía pensado ponerme el nombre de su hermana (su cuata) que hacía algunos (muchos) años había fallecido; su nombre era Ernestina (¡!). Sin embargo, una buena y acertada mujer con la que mi mamá trabajaba en ese entonces, le dijo que no me pusiera ese nombre que había otos más bonitos (¡por supuesto! –sorry Tina-). En esa época estaban pasando una radionovela donde salía una niña que se llamaba Érika y de ahí tomó la idea (¡alabados sean los medios masivos de comunicación!).

Pero volviendo a los festejos y a los cumpleaños, la única fiesta de cumpleaños en mi niñez (con piñata y todo) fue cuando cumplí 3 añotes. Recuerdo y puedo ver en las fotos que aún conservo (de muy mala calidad porque eran fotos instantáneas) mi vestido verde, largo, como de gasa y floreado (como de sillón antiguo). Veo como la gente me carga en sus brazos, y yo tan pequeña e indefensa y con cara de no-rompo-un-plato me dejaba querer.

Recuerdo que en ese momento mi pastel se veía enorme, y mi piñata en forma de casita azul con rosa estaba casi de mi tamaño, yo estaba feliz con tanto regalo y tantos niños a mi alrededor. Bueno, a decir verdad, era más especial la fiesta porque el niño que me gustaba (sí… a esa edad me gustaba mi primito político) pudo salir a mi lado en casi todas las fotos, por lo cual yo casi nunca salgo viendo a la cámara, sino al niño que me parecía guapísimo, su nombre era Ubaldo, pero para mi era Ubaldín.

¡Pero esperen! ¡Esa no ha sido mi única fiesta con piñata…! Hace como cinco años festejamos juntas Genoveva y yo nuestro cumpleaños y esa vez decidimos hacer una fiesta de disfraces con piñata y todo. Geno se vistió de Hiedra Venenosa y yo de Gatúbela, y por supuesto, la piñata tenía la forma de nuestro archienemigo: Batman. Fue muy divertido ver a nuestros amigos caracterizados de lo que seguramente siempre se habían querido disfrazar y no se animaban. Con nosotros tuvieron el pretexto. También fue sano, porque aunque ellos casi ni se percataran, toda la comida que se sirvió era vegetariana y los invitados se dieron un atracón sin probar animal.

Todas mis fiestas de cumpleaños han tenido su sello especial que no olvidaré, con su toque alegre, nostálgico y a veces chusco. De lo que cada vez estoy más convencida es no soltar la idea de hacer una fiesta temática: sólo espero no tardarme tanto en decidirme y que los únicos invitados sean mis compañeros de asilo, y los regalos que me lleven parezcan de Baby Shower: Pañales, baberos y papillas.

Entre parteras te veas

Soy una orgullosa nieta de una partera. Ella no me trajo al mundo, pero me hubiera gustado. Ella fue partera por muchos años, una de las últimas parteras autorizadas por médicos y todo para realizar esa honrosa labor.

Y ahora que lo pienso, yo también soy partera, pero de libros: ayudo a que “nazcan un nuevos libros”.

Desde pequeña me gusta leer, aprendí a leer y a escribir a muy corta edad y con admiración mis maestras felicitaban a mi madre por tal “gracia”. No he de negar que esto fue posible gracias a mi tía Susana que me cuidaba y enseñaba con esmero, que ya cuando entré al preescolar (a los 3 años... sí... a los 3 años me aceptaron en preescolar e hice mis tres añotes hasta que entré a la primaria) sabía escribir varias palabras y hasta leer alguna que otra.

He crecido con personas que le gusta la lectura, que de alguna manera les gusta leer, aunque no sean los mejores libros ni la mejor literatura, pero siempre leyendo. Mis hermanos y tíos, por ejemplo, leían el Libro del Oeste o el de Vaquero (que son de "puras letritas"), mis tías las historias de Corin Tellado y las novelitas cachondas de Jazmín y Amor, y otras por el estilo. A mi madre siempre la recuerdo leyendo, leyendo. Recuerdo que a veces que va conmigo en el carro, lee en voz alta letreros, anuncios, nombres de los lugares, y todo lo leíble; la recuerdo leyendo la enciclopedia, libros de historia, pero sobre todo, sobre todo y hasta la actualidad, la Biblia y sus revistas de estudios bíblicos.

Yo leía lo que me encontraba, las novelitas de vaquero, las historietas de Fantomas, Archie, Pequeña Lulú, Lágrimas y risas, cuentos de terror (mis preferidos) y por qué no decirlo... hasta las novelitas cachondas cuando no me veía mi madre porque era algo que no estaba tan permitido en casa.

Ahora que hago libros, trato de que estos se vean bien, que sean atractivos a la vista, aunque a veces “sus padres” se empeñen en que no sea así, lucho lo más que puedo. He realizado más de 100 libros y como sucede con los maestros en las escuelas, la verdad no recuerdo todos los títulos, aunque si los veo, digo: “ese yo lo hice”.

Me gusta mucho mi trabajo y por eso me he tratado de especializar, y lo quise hacer con lo españoles que ya tanta experiencia tienen al respecto. Hice mi maestría en Edición pensando que como cualquier doctor, necesito actualizarme y ver qué mas hay para hacer las cosas mejor.

En marzo de este año me titulé de la Maestría en Edición, y mi titulo me lo entrega la universidad de Salamanca, la universidad española fundada en 1218 (viejita, ¿no?), que es considerada como la más antigua de las universidades hispanas existentes.

Algún día tendré mi propia editorial y podré elegir qué libros hacer y qué libros mejor no. Si algún día lo logro, sé que será fenomenal, al menos como experiencia de vida. Por lo pronto esto de ser partera de libros me sigue gustando mucho.

Recuerdos de infancia 2


La única agresión que recuerdo de mi abuela fue un chanclazo en las piernas, como escarmiento por estrellar contra una pared a mi prima Tina. Yo tenía como 6 años, pero clarito recuerdo que el sentimiento, el llanto y la moquera me duró toda una tarde. Me sentía abandonada, malquerida e injustamente violentada. La verdad lo de aventar a mi prima contra la pared había sido un accidente en un juego de avioncito volador, pero como resultó ser fuerte, ella con tan solo un año de edad, lloró sin entender que en eso del juego uno se tiene que aguantar. Yo no le quería pegar, estaba jugando…. Bueno, al menos conscientemente no lo quería hacer, quién sabe si mi inconsciente podría tener algunos celillos por que era la nueva nieta que llegaba a mi reino de 5 años.
Esa tarde ha sido inolvidable, estuve llorando a pierna suelta y mis ojos estaban como sapo de tanto tallármelos; inconsolable y agotada, esperaba con ansia a que mi abuelo regresara de trabajar para que viera la injusticia que se había cometido conmigo y que de ser posible reclamara a la ofensora el daño irreparable que había hecho a mi persona y que desterrara a mi prima de ese MI espacio.
Claro que mi abuela no me dejaba completamente en mi dolor, salía a ratos y me decía que entrara y veía como entre suspiro y sollozos cortaba florecitas de una gran enredadera que ella cultivaba con esmero a un lado de la banqueta e intentaba consolarme pero yo no cedía y le decía que no me tentara. Luego salía tratando de sobornarme con una galleta, pero yo con todo el resentimiento que ese chanclazo había provocado en mi, le decía con el orgullo no tan quebrantado que no, que no quería nada y que me iba a ir de esa casa porque ella ya no me quería y que ahí esperaría a mi abuelo para decirle TODO lo que había pasado para que él la regañara.
Casi se me salía el corazón cuando miré el carro de donde se bajaba mi abuelo al llegar de trabajar y corrí a su encuentro con los ojos hinchados y hecha un mar de lágrimas sin poder pronunciar palabra por los sollozos. El con sus grandes brazos y su infinita fuerza me levantó y me preguntaba que si que tenía, y yo sin poder armar el discurso que tenía preparado para el encuentro. Salió mi abuela y le dijo su versión antes de que yo pudiera decir nada. Él sólo se limitó a decirme que no llorara, que me sentara a ver la televisión con él y que no llorara, que fuera más cuidadosa con mi prima Tina porque estaba chiquita, pero que ellos me querían mucho y que mi abuela no me quería pegar pero que se había asustado. Fueron mágicas sus palabras porque el torrente de llanto se frenó y yo ya me sentía mejor.
En menos de veinte minutos todo estaba olvidado, yo jugaba nuevamente con mi prima Tina y acepté las galletas que me ofrecía mi abuela y las devoré con una enorme satisfacción. Qué fácil y reconfortante resulta eso del perdón con unas ricas galletas con bombón.

Incapacidad médica!!!!

A quién demonios se le ocurrió y sobre todo decidió que las mujeres debemos de sufrir cólicos!!!!
Esto es inaudito!!!
Señores diputados que todo lo arreglan (sí, como no), cuando despierten de ese eterno dormir, por favor atiendan este problema de antaño y ahora sí hagan algo por nosotras!!!
Va mi propuesta:
Las mujeres deberíamos de tener incapacidad médica los 5 o 6 días que dura este odioso episodio mensual. Esto son mis argumentos:

· Regularmente traemos un humor del demonio, que no alcanzamos a terminar el berrinche cuando las lágrimas salen a arruinarnos cualquier cosa, luego andamos eufóricas, luego cansadas, luego tristes, luego melancólicas, sensibles, hurañas y todo lo que seguro el esposo, novio, amigo, amiga, empleado, jefe, conductor y familia tienen que aguantar.
· El cuerpo regularmente está hinchado y tenemos que buscar vestimenta especial: pantalones (de preferencia negro por si las moscas) flojito para que la panza no se sienta “apretujada”, blusa que tampoco apretuje las bubis porque si el poco buen humor que te queda se irá, un suéter (en Tijuana siempre uso suéter por el frío) que me pueda tapar si ocurriera un “accidente”. Nada puede resultar atractivo en estas condiciones, y sobre todo por que por la más extraña situación, aparte de todo, el cabello, jamás, jamás se logra acomodar, tiene vida propia y tomas las decisiones menos acertadas posibles.
· El bolso que tratas de que combine con la ropa que ese día llevarás, aparte debe ser un instrumento de apoyo, ya que debe servir como “pañalera”, y deben además de ocultar bien esas “cosas” para que nadie las pueda ver. Y debes de pensar cuántas " de las innombrables" deberás utilizar al día, y cómo le harás para llevarlas al baño sin que nadie se de cuenta, y en todo momento mantenerlas ocultas, siempre, siempre.
· Para sumarle a los malestares, en esos días, las noches resultan sofocantes, no sé por que demonios la temperatura del cuerpo cambia y el calor es insufrible!!! Unos deseos enormes de tomar agua y la consecuente reacción de estar yendo al baño cada 15 minutos… Y el sueño: bien, gracias!
· Días previos a estos episodios la cara empieza a sufrir las injusticias divinas: la cara empieza llenarse de granitos, que aunque tu esposo o novio te diga que te ves divina tú sabes que ese enorme grano en la nariz lo menos que te hace, es hacerte ver bien.
· La incertidumbre es lo peor, cuando en medio de una reunión “sientes” que es necesario ir al baño a “revisar” porque algo puede suceder y el día resulta angustiante.
· No se pueden comer cosas muy condimentadas, de preferencia no picantes, de preferencia no ácidos, etcétera.. peor que comida de hospital, por que si no.. te ocurre lo peor: ¡Los cólicos! El insoportable dolor que solo se puede calmar con otra locura de la vida: pastillas para los cólicos, como las famosas Sincol, que lo más que hacen es ataranta, dan mucho mucho sueño y hacer que el día y los movimientos se sientan en cámara lenta.
¡Pero eso no es todo! Lo peor es pensar que el mes próximo ocurrirá nuevamente lo mismo.. y por muuuchos años!!!
Sexo débil, sexo débil… De dónde sacaron eso????
Incapacidad médica, por favor!!!!!

Ejercitando la imaginación

Desde mediados de la semana pasada, mi amiga Bertha y yo decidimos empezar a caminar para ejercitarnos. Desde ese día saqué de las telarañas mi antigua maleta rosa que hace años usaba para ir al Gym. Busqué un pants que la señora que nos lava la ropa se ha encargado de que parezcan pantalones pescadores por lo corto que ahora me quedan, mis tenis Nike moraditos (sí... los mismo de toda la vida) y mis calcetas (del Avón) que tienen bolsita para guardar la llave y monedas.
Todo estaba listo para el gran día de inicio, pero como todos aquellos que empiezan una dieta, decidimos que sería mejor el lunes de esta semana para agarrar energías el fin de semana y alimentarnos adecuadamente.
Se llegó el lunes y antes de irme a trabajar subí mi coqueta maleta rosa al carro, que felizmente sintió el viento frío de la mañana y se le veía alegre por salir de su triste rincón. Ya por la tarde, el entusiasmo era fuerte… sin embargo, nos habíamos olvidado de un pequeño detalle: Ese día pasaban Grey’s Anatomy, la serie que me hace llorar y suspirar y que por nada del mundo me podía perder… Así que dijimos que mejor el martes.
El martes el día era muy frío y mi sonrosada mochila seguía en el carro, pero la intención era fuerte y sólo era necesario empezar. A medio día comimos gustosamente y en abundancia (las energías son muy necesarias). Ya por la tarde a mi amiga le salió un compromiso “ineludible” y yo solita no quería ir, así que concluimos que el miércoles es un buen día para iniciar con nuestra vespertina rutina de ejercicios.
El miércoles todo iba bien, nuevamente comimos gustosamente hasta que nuestra energía (evidentemente reflejada en nuestras cachetes cada más abultados) desbordaba. Ya por la tarde, justo a las 5:00 p.m. entré al baño de mujeres a despojarme de mis “lujosos atuendos” para usar lo que por días llevaba en mi mochila rosita.
Ya con todo mi "equipo deportivo" le dije a Bertha que antes pasaría al banco a arreglar un problemilla con mi tarjeta de crédito (la cual como siempre está hasta el tope); Bertha pasaría a dejar un encargo a la casa de una amiga y nos veríamos en un lugar muy conocido de Tijuana para iniciar con nuestra caminata (y no es la de los pingüinos).
Llegué al banco muy deportista y me pidieron que me anotara en una lista enorme para que me atendieran. En ese momento no había ningún empleado en atención al cliente, pero me dijeron que no tardarían.
Estuve poco más de hora y media en el banco y salí con dolor de cabeza y echando chispas por la lentitud de las empleadas. Me imaginaba el anuncio del periódico de HSBC para solicitar empleados para atención al cliente: “Se solicita empleado de sexo indistinto (¿?), no importa la experiencia ni las cartas de recomendación; requisito indispensable: ser lentos, muy lentos”.
Ya en el carro y con la luz del día a punto de desaparecer le llamé a Bertha y le dije que estaba pensando en que ya era un poco tarde y que mejor empezáramos el jueves, nos exponíamos a que “nos faltaran al respeto” a esa hora y que pa’ que exponernos. Al final del miércoles terminé con mis pants y unas quesadillas sobre la mesa.
Hoy es jueves, ya casi es la hora de salida… y pues hoy… es el día que dan otra de mis series favoritas: Nip/Tuck. Quizá no sea tan buena idea iniciar en jueves… a lo mejor, como bien dicen, es mejor iniciar semana… Además hoy no me comí las 10 tortillas que suelo comer al día… Voy a ver qué opina mi amiga después de una serie de argumentos que le daré para iniciar mejor mañana.
Además, estoy pensando que será necesario consultar a un entrenador personal que nos oriente sobre cómo deberemos caminar para funcione mejor el ejercicio, y eso ha de ser carísimo. Y para eso a lo mejor tendré que buscar un trabajo más para complementar y luego no tendré tiempo para caminar… y...
Tengo que pensar... (diría Scarlett O'Hara) pero mejor pienso después.... después de ver Nip/Tuck.

23 de mayo... Mucho que celebrar


Ahora resulta que los días 23 tengo mucho que celebrar:

Mañana mi amigo Alf cumple (y bien cumplidos) 34 años..., mi amiga Selene también y además de todo... es el ¡¡¡Día del estudiante!!!


Fue triste no poder festejar este 34 aniversario del nacimiento de mi casi hermano Alfito, pero él sabe que siempre está en mi pensamiento y que de alguna manera estoy presente.

Recuerdo cuando vivía en Mexicali y Alf ya se había ido a vivir a Caborca. Llamé para felicitarlo por su cumpleaños y su mamá me dijo que Alf estaba muy triste y sin pensarla más, al salir de mi trabajo, en la noche tomé mis cosas y me fui en el primer camión que encontré (a las 10:00 p.m.) y me fui a Caborca a estar con mi amigo del alma, y aunque llegue de madrugada al día siguiente del festejo fue una gran alegría demostrarle lo mucho que lo quiero.

Desde acá fue mi felicitación (desde un día antes como casi siempre lo hago) para mi Alfito. Muchos abrazos apretujados, y sé que los regalos fueron muchos y te puedes dar cuenta de lo fácil que es quererte