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Mi abuela con nuevas generaciones

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Envío una foto de mi abuela con el pequeño Gael

Down en datos

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Les cuento: Meses antes de que naciera, Celeste, sin exagerar, ya había consultado más de 100 páginas en Internet para «prepararme» sobre lo que podría suceder al tener una hija con trisomía 21.       Muchas de esas páginas son horrorosas, mal escritas y con poca fundamentación, que más que informar, explicar y ayudar, asustan. También revisé blogs, páginas de asociaciones de apoyo, de ejercicios de estimulación temprana, y experiencias de éxito.       Estaba decidida a que quería que Celeste fuera de esos caso. Pero tenía que aprender, trabajar y prepararme mucho. Revisé algunos blogs y videos que francamente me parecieron muy rosas. Algunos reiteraban la idea de que al tener un hijo con Down era como tener ángeles que nos han prestado, de lo especial que son, de las bendiciones que seguro tendremos a futuro. No podía quedarme con eso. La maternidad nos hace creer que serán únicos y especiales en el planeta, pero también debemos dar ...

Celeste

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El 7 de diciembre de 2012 nació Celeste. Estaba programada para el 21 de diciembre, pero mi barriga se negaba a crecer más, así que la sacaron a las 00:05 a. m. Desde ese día todo cambió: mis prioridades, mi sueño, mis rutinas. Pero debo decir que estoy feliz de tenerla conmigo. Y como dijo José Alfredo: "Cuánto me debía el destino, que contigo me pagó".

Regresos

Después de más de un año de mi última entrada publicada, me era más complicado tomar valor y regresar. El duelo toma caminos impredecibles.

Historias finitas...

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Nació el 31 de agosto de 1931 en Casas Grandes, Chihuahua. Tuve la suerte de conocerlo cuando yo apenas tenía poco más de dos años de edad, desde entonces, lo llamé papá. Por mucho tiempo él trabajó en Estados Unidos. Se iba largas temporadas y regresaba cuando la nostalgia lo acechaba o cuando mi madre lo exigía. Mis recuerdos de esa época son siempre de regalos, sorpresas, apapachos y bienvenidas. Después, decidió quedarse a vivir y trabajar como constructor en Caborca. Hizo muchas casas que ahora permanecen como trofeos de su vida. Siempre al recorrer la ciudad [pequeña, sí] me decía señalando con el dedo: «esa casa la hice yo», y se le llenaba la mirada de orgullo y a mí también. Siempre fue muy sano y fuerte. Hasta que un día amaneció con un «dolor de estómago» y al poco tiempo los médicos concluyeron que era una obstrucción intestinal. Se programó la operación, pero no hicieron nada, ya que durante la operación vieron que el problema era un cáncer de páncreas muy avanzado...
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Ya viene el próxima paseo Rosarito-Ensenada... ¡Los extraño! Pero en el de septiembre sí me apunto.

Otra meta...

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Si alguien conoce el cerro Colorado que está en Tijuana sabrá de qué estoy escribiendo. Hace dos semanas lo subí con un grupo de amigos y la experiencia fue maravillosa. Se podía ver prácticamente todo Tijuana. Les recomiendo hacerlo. Noviembre es un buen mes para subir porque no hace calor y todavía no hay tanta neblina. Les dejo unas imágenes para la posteridad. Una nota sobre el cerro Colorado que salió en un periódico regional: http://www.el-mexicano.com.mx/suplementos/bienes-raices/2008/06/07/cerro-colorado-referencia-geografica-que-identifica-a-tijuana.aspx

Seguimiento al “caso”

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Me había negado a escribir sobre esto porque creo realmente que hay cosas que es mejor olvidar. Sin embargo, lo tomaré como parte de una terapia. En mi última semana de vacaciones de verano entraron a robar a mi casa. Esas cosas que uno no se espera cuando sientes que la casa es segura, que hay suficiente vigilancia, que hay rejas suficientes para alejar a quienes gustan gastar su vida tomando lo que no les ha costado ganar (al menos no de la manera convencional). Mi primera reacción fue de enojo, pasé luego a la tristeza de saber que había varios objetos que me hubiera gustado conservar por toda la vida. Luego llegó el miedo, ese que me obligó a instalar alarmas, rejas más resistentes que, aunque feas, me parecía que podrían mantenerlos fuera un poco más de tiempo. Sin embargo, por las noches permanecía despierta por largas horas, luego, cuando conciliaba el sueño, cualquier ruido del exterior (hasta el de un gato tenor o un viento inoportuno) hacía que me levantara a revisar –por...

Nuevos en la familia

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La conocí cuando medía poco menos que una caja de zapatos. Fue prematura, me dijeron mis tíos. Un ciclón inesperado asustó a su mamá y el parto se adelantó mucho más de lo esperado.  Nació un 6 de agosto (tres días antes de mi primer cumpleaños). Ojos enormes de color azul-verde, y lo demás todo pequeño, como caricatura japonesa. Desde chica siempre fue bella.  El 14 de julio me llamó para decirme que a las 9:55 p.m. acababa de nacer su primer niño: Gael Sahir. ¡La familia sigue creciendo! Mi abuela debe de sentir mucho orgullo de tener la oportunidad de conocer varias generaciones.  Un abrazo a mi prima Saira y un beso para ambos. Va este arreglo floral que preparé al tratar de inmortalizar la belleza de unas flores de concurso al que fui el año pasado.

Una de Depp

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Uno no puede exagerar con el IMSS

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Hoy, pese a todas las veces que he jurado que no volveré, fui al IMSS. Tenía una cita que me programaron hace meses con un especialista y no quería dejarla pasar, así que me armé de valor y fui. La cita era a las 10:00 a.m., así que, como mujer precavida que soy, llegué casi una hora antes a hacer mi primera fila del día para entregar mi tarjeta de citas. Para empezar llegué a un mostrador en el que –después de perder mucho tiempo– me indicaron «amablemente» que no era ahí, que era en otro que estaba a unos cuatro metros.  Bueno, de todas formas faltaba un buen rato para que iniciaran las consultas, así que me resistí el deseo de darle una desgreñada a la doña que me mandó a hacer otra fila. Por fin recogieron mi tarjeta y me indicaron que me llamarían. Pasaban de las 10:00 a.m. y yo ya estaba un poco intrigada porque no veía mucho movimiento, así que –con mi cara más dulce y angelical de la que fui capaz– fui y pregunté que si qué pasaba, a lo que la doña –sin mirarme a la cara– m...

Una foto para el recuerdo

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Va una foto con mis abuelos

¡¡De nuevo cumple años!!

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Casi siempre empiezo escribiendo que cumple años mi amigo Alfredo. Y es verdad... Todos los años lo hace... Es algo así como tradición :) Pues este año cumple 36 añotes, pero como siempre le digo: ¡Somos unos pooooollos! En esas épocas siempre estoy que brinco por irme a Caborca (aunque nunca puedo), y más porque sé que reiré como loca y que además de todo, estaría festejando a mi mejor amigo al que quiero irremediablemente. Va un abrazo cibernético anticipado para mi amigo (para que los junte con todos los mensajes de 'precumpleaños' que le he enviado) y espero con el alma que este año sea mucho mejor que todos y que el que sigue lo supere y así en adelante. TCM

¡Otro meta cumplida!

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Y sigo con las confesiones: Sí, me siento intrépida al poder realizar algunas actividades que antes ni soñaba. El 27 de septiembre de este año recorrí 80 kilómetros en bicicleta. Lo hice en 4 horas y 20 minutos. Sé que por mucho es un mal tiempo para los profesionales, pero para mí fue un gran logro, considerando que apenas tenía dos meses entrenando, deduciendo como usar los cambios y aprendiendo a bajar de ese extraño armatroste llamado bicicleta. ¡80 kilómetros es mucho! Y lo es más pensando que tiene un exagerado número de subidas. Se que gran parte de esa fuerza tiene que ver con el deseo de romper límites, de exigirme más, pero también el impulso que te da la amistad, el compañerismo, el amor. Dijeron que este año fue el último paseo ciclista Rosarito-Ensenada, aunque yo creo que no lo será. Dicen que lo dejarán de organizar porque bajar de 12,000 participantes a 8,000 es mucho. Yo lo que miré fue un mar de ciclistas, con el espíritu engrandecido al cruzar la marca de salida y la...

Lo profundo de lo desconocido

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He de confesar que fue el blog de un amigo de Mexicali quien me inspiró a perder algunos miedos. En septiembre de 2008 por primera vez en mi vida me metí a nadar al mar y ahora sí, con traje y toda la indumentaria del planeta pude ver lo que muchos nos negamos a hacer: ver lo que hay en las profundidades del mar. El guía que nos llevó parecía que tenía mucha experiencia, sin embargo, el temor siempre impide que uno pueda entrar relajado al agua y menos si tiene tan presente la película de Tiburón. Fue fabuloso, indescriptible, enamorador. Pude tocar las algas que se cruzaban en mi conquista de esas aguas que de repente luchaban por no ser domadas. He de confesar que primero traté de nadar sin ver, tenía miedo, pero poco a poco me relajé. De pronto cientos de peces cruzaban y desaparecían: colores hipnotizantes, destellos, multitudes. Luego, como siempre la distinción: un gran pez color naranja que merodeaba entre algunas estrellas de mar o algún erizo. Se me olvidó el agua helada de En...

Viaje a La Paz

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Una conoce sus fortalezas… Lo de nadar no es algo que se me dé con naturalidad, mucho menos si se trata de meterme al mar. Me siento tan vulnerable que prefiero permanecer en la orilla de la playa. Hace unos días fui invitada a La Paz, B.C. a un evento que tenía que ver con cosas de libros y editores. El evento estuvo bien, pero la verdad lo que más me gustó del viaje fue una escapada que me di para conocer una isla hermosa que se llama “Espíritu santo”. Esta isla aparte de ser enorme es alucinante. En el trayecto pude ver colores intensos de cielo y mar, piedras enormes, playas tranquilas, delfines, gaviotas, pelícanos, pero sobre todas las cosas, lo más sorprendente fue ver parte de la isla con cientos de lobos de mar. Fue una experiencia fabulosa. Aparte de todo esto, cerca de donde estaban los lobos marinos (no mucho) nos bajamos a ‘nadar’, claro que yo traía un chaleco enorme que me permitía mantenerme a flote y con toda mi indumentaria para esnorkear ‘profesionalmente’. Pude ver ...

Cruces porcentuales

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Por azares del destino he estado viviendo en Baja California por más años de los que hubiera pensado que lo haría. Primero en el gran calorón de Mexicali y desde hace algunos años en la violenta Tijuana. Muchos repreguntan cómo es que puedo seguir viviendo acá con tanta inseguridad; sin embargo, uno encuentra otros motivos para permanecer. Siempre me ha resultado sorprendente ver a todos los que están a un lado de ‘la barda’ (laminas rojas que dividen a México de Estados Unidos) intentando cruzar al sueño americano; veo como también muchos de los que no han podido cruzar, limpian vidrios o lo que tengan que hacer para sobrevivir. Otros tantos tratan de calmar el hambre con drogas de fácil acceso, y uno los puede ver ‘picándose’ a cualquier hora del día y en los lugares más transitados. Uno de los escenarios más tristes de Tijuana (porque hay bastantes) es ver todas las cruces de madera que cubren la barda ubicada enfrente del aeropuerto de la ciudad. Éstas fueron colocadas para conmemo...

Días grises

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Lo normal es que si uno tiene motivos para llorar... llora. Yo a veces no lloro, aunque quiera, porque por algún problema hasta ahora inexplicable por mi oculista, los ojos se me descomponen y rechinan por lo reseco y en ocasiones tengo que ponerle lágrimas artificiales... (tristeza falsa) Pero otras veces lloro sin razón alguna. Ojo (muy ad hoc ): no hablo de las lágrimas que pueden surgir por la risa, o por bostezar, hablo de que a veces simplemente el sentimiento no cabe, la tristeza embarga y las lágrimas se desbordan y recorren el rostro como ríos en época de lluvia. Días enteros en los que todo causa pesar y que un sentimiento inexplicable atrapa todas las sonrisas y las encarcela y no deja ni que asomen la nariz por momentos. Todo se amuralla por tristezas y nostalgias. Los que están alrededor se pregunta si algo hicieron mal, si hay alguna clase de enojo encubierto, o si de plano estamos medios locos. Lo cierto es que ni yo sé que pasa, no lo puedo evitar, no lo controlo. Pero ...

Razón por encima de todo

Después de que pasaron más de tres meses sin escribir nada (miles de pendientes y corazoncitos en post-it no cuentan) he decidido quitar del abandono a mi blog. Desde hace años me ha estado dando vueltas en mi enmarañada cabeza cómo es que las relaciones amistosas y amorosas de alguna forma permanecen en uno sin posibilidad de olvido. Coincido totalmente con Arjona de que “el estar ausente no anula el recuerdo”, y no es que uno lo busque, la ironía es una de las características de nuestra vida. He tenido reencuentros con amigos, conocidos, cómplices, y todos ellos han resultado amorosamente deliciosos. Contar las historias del pasado y reírnos de ellas, recordar tan vívidamente que el corazón se apretuja, tiembla, se desinfla y al final se expande con suspiros y añoranzas incluidas. Muchas veces nos imaginamos “lo que hubiera sido”, pero luego nos damos cuenta de que quizá no era el momento, el lugar, la disposición, la tolerancia. Muchas de las decisiones las tomamos por miedo al frac...

¡Luego no quieren que me enoje!

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Desde hace tiempo tenía que solicitar el título de la UABC (me he tardado más de la cuenta) para que de esta manera me puedan dar el titulo de la maestría en España, pero siempre por desidia, lo dejaba para “luego”. A inicios de este año, haciendo un tremendo esfuerzo, me decidí: Sacaría todos los documentos necesarios y haría TOOOOOOOODOS los trámites para obtener ese papelito. Aunque mis estudios los hice en Mexicali, intenté hacer el trámite desde Tijuana, sin embargo “la amabilidad” que caracteriza a las de Servicios Escolares en esta ciudad me hizo desistir. Sin embargo, organizada, decidida y sobre todo “enfocada” en mi propósito, fui compilando todos los documentos que se requerían. Al final de todo dejé lo de las fotos-con-blusa-clara-no-escotadas-sin-retoque-maquillaje-y-peinado-discreto. Por supuesto que para sacarme la foto tenía que ir a que me peinara mi Divo, quien no me perdonaría que su “creación” (corte de toda la vida) se viera mal en las fotos “más importantes de mi ...