Diástole-Sístole

¿Y esa sonrisa de ojos?

3/11/09

Seguimiento al “caso”


Me había negado a escribir sobre esto porque creo realmente que hay cosas que es mejor olvidar. Sin embargo, lo tomaré como parte de una terapia.

En mi última semana de vacaciones entraron a robar a mi casa. Esas cosas que uno no se espera cuando sientes que la casa es segura, que hay suficiente vigilancia, que hay rejas suficientes para alejar a quienes gustan gastar su vida tomando lo que no les ha costado ganar (al menos no de la manera convencional).

Mi primera reacción fue de enojo, pasé luego a la tristeza de saber que había varias cosas que me hubiera gustado conservar por toda la vida; luego pasé al miedo, ese miedo que me hizo poner alarma, rejas más resistentes que, aunque feas, me parecía que podrían mantenerlos fuera un poco más de tiempo.

Sin embargo, por las noches permanecía despierta por largas horas, luego, cuando conciliaba el sueño, cualquier ruido del exterior (hasta el de un gato tenor o un viento inoportuno) hacia que me levantara a “revisar”.

No puedo recordar con exactitud todo lo que se llevaron, todavía hay días que busco algo que ocupo y me doy cuenta que también formó parte del botín.

Pero luego viene la parte de afrontar esos temores sin la protección de nada ni nadie. Las autoridades “competentes” se lavan las manos diciéndote que esas cosas pasan a diario. Te recomiendan ir a los Montes de piedad para ver si puedes encontrar algo… y si llegas a ver alguna de tus pertenencias, que les tomes fotos para que se las lleves y poder proceder.

Se supone que “mi caso” sigue en proceso, que me asignarían un oficial que le daría seguimiento al caso y que me llamaría al día siguiente. Eso pasó a principios de agosto, todavía no me llama nadie y si bien me va, mi caso sigue en algún escritorio de alguna autoridad que simplemente no tiene credibilidad con nadie.

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