Diástole-Sístole

¿Y esa sonrisa de ojos?

14/9/07

Diarios que no existen… ¿historias olvidadas?


Por varias razones hace tiempo destruí mis diarios de infancia, ahora me arrepiento. Trato de recordar cómo contaba lo que sucedía y sólo recuerdo que me gustaba releerlo.

Hoy la forma de ver las cosas ha cambiado, y lamento haber destruido el recuerdo de la inocencia de las historias, de lo que ocurría, o de lo que me imaginaba que podrían suceder.

Empecé mi diario en la secundaria, recuerdo que era un cuaderno con portada amarilla. Todo empezó con un enojo reprimido y ahí descargué mi furia. Después escribí cómo se había solucionado y parecía que la vida de mi diario había llegado su fin; sin embargo, en esas épocas el insomnio era mi eterna compañía, así que por las noches leía o escuchaba música. Así que me decidí a escribir cuentos. El primero que hice tenía un título horrendo: “La sortija maldita”. Imaginarán de qué se trataba y por supuesto el predecible y obvio final, sin embargo la historia me permitió pasar las noches más entretenida.

Como dije la historia era mala, no obstante, cuando la leí después de muchos años de mantenerla escondida debajo de mi cama, me di cuenta que pese a todo, había creado lugares y escenarios maravillosos, que había dibujado muy bien a mis personajes, y que aunque era una historia obvia, entretenía y me había hecho volver a leerla nuevamente sin hacer tanto gesto.

Después de esa hice otros cuentos, ya no los recuerdo, pero hace poco una tía me confesó que todavía conservaba uno de ellos. No recuerdo habérselo dado a leer, pero antes escribía en lo que me encontraba, así que no dudo que tenga alguna bolsa de papel en donde haya escrito alguna historia.

Después, en la universidad entré algunos cursillos de cuento, pero igual que mis historias en mis diarios, todo quedó en un bote de basura, desmembradas y en el olvido
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2 comentarios:

  • A las 6 de marzo de 2008, 4:29 , Blogger Ernesto ha dicho...

    A mí me ha pasado algo semejante con mi música, con composiciones en piano. No las he abandonado por caprichos o arranques, sino por simple falta de práctica. Es desesperante recordar apenas las emociones que tal o cual pieza causaban, y hoy no tenerla fresca en la memoria. Afortunadamente poco a poco he recuperado algunas piezas. Poco a poco mi memoria se refresca y me vuelve a arrojar secuencias y emociones. Ayer mismo, apenas, desfilaba por los pasillos de un gran almacen y una 'marcha' olvidaba me reconquistaba. Ya habrá tiempo para que, con la experiencia e instrumentos adquiridos, le haga arreglos correspondientes y la haga sonar como siempre la había imaginado, orquestada. Escribir de olvidos o destrucciones no habrá de servir mucho si no lleva de inmediato a evitar actos semejantes en el futuro.

     
  • A las 6 de marzo de 2008, 16:53 , Blogger Ikita ha dicho...

    Tendría que tener una graaaan memoria para volver a escribir mis diarios... Pero e he puesto a pensar que puedo escribir nuevos.. De hecho hay lugares en donde he escrito más de lo que me pudiera imaginar....

     

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