Diástole-Sístole

¿Y esa sonrisa de ojos?

16/8/07

Ejercitando la imaginación

Desde mediados de la semana pasada, mi amiga Bertha y yo decidimos empezar a caminar para ejercitarnos. Desde ese día saqué de las telarañas mi antigua maleta rosa que hace años usaba para ir al Gym. Busqué un pants que la señora que nos lava la ropa se ha encargado de que parezcan pantalones pescadores por lo corto que ahora me quedan, mis tenis Nike moraditos (sí... los mismo de toda la vida) y mis calcetas (del Avón) que tienen bolsita para guardar la llave y monedas.
Todo estaba listo para el gran día de inicio, pero como todos aquellos que empiezan una dieta, decidimos que sería mejor el lunes de esta semana para agarrar energías el fin de semana y alimentarnos adecuadamente.
Se llegó el lunes y antes de irme a trabajar subí mi coqueta maleta rosa al carro, que felizmente sintió el viento frío de la mañana y se le veía alegre por salir de su triste rincón. Ya por la tarde, el entusiasmo era fuerte… sin embargo, nos habíamos olvidado de un pequeño detalle: Ese día pasaban Grey’s Anatomy, la serie que me hace llorar y suspirar y que por nada del mundo me podía perder… Así que dijimos que mejor el martes.
El martes el día era muy frío y mi sonrosada mochila seguía en el carro, pero la intención era fuerte y sólo era necesario empezar. A medio día comimos gustosamente y en abundancia (las energías son muy necesarias). Ya por la tarde a mi amiga le salió un compromiso “ineludible” y yo solita no quería ir, así que concluimos que el miércoles es un buen día para iniciar con nuestra vespertina rutina de ejercicios.
El miércoles todo iba bien, nuevamente comimos gustosamente hasta que nuestra energía (evidentemente reflejada en nuestras cachetes cada más abultados) desbordaba. Ya por la tarde, justo a las 5:00 p.m. entré al baño de mujeres a despojarme de mis “lujosos atuendos” para usar lo que por días llevaba en mi mochila rosita.
Ya con todo mi "equipo deportivo" le dije a Bertha que antes pasaría al banco a arreglar un problemilla con mi tarjeta de crédito (la cual como siempre está hasta el tope); Bertha pasaría a dejar un encargo a la casa de una amiga y nos veríamos en un lugar muy conocido de Tijuana para iniciar con nuestra caminata (y no es la de los pingüinos).
Llegué al banco muy deportista y me pidieron que me anotara en una lista enorme para que me atendieran. En ese momento no había ningún empleado en atención al cliente, pero me dijeron que no tardarían.
Estuve poco más de hora y media en el banco y salí con dolor de cabeza y echando chispas por la lentitud de las empleadas. Me imaginaba el anuncio del periódico de HSBC para solicitar empleados para atención al cliente: “Se solicita empleado de sexo indistinto (¿?), no importa la experiencia ni las cartas de recomendación; requisito indispensable: ser lentos, muy lentos”.
Ya en el carro y con la luz del día a punto de desaparecer le llamé a Bertha y le dije que estaba pensando en que ya era un poco tarde y que mejor empezáramos el jueves, nos exponíamos a que “nos faltaran al respeto” a esa hora y que pa’ que exponernos. Al final del miércoles terminé con mis pants y unas quesadillas sobre la mesa.
Hoy es jueves, ya casi es la hora de salida… y pues hoy… es el día que dan otra de mis series favoritas: Nip/Tuck. Quizá no sea tan buena idea iniciar en jueves… a lo mejor, como bien dicen, es mejor iniciar semana… Además hoy no me comí las 10 tortillas que suelo comer al día… Voy a ver qué opina mi amiga después de una serie de argumentos que le daré para iniciar mejor mañana.
Además, estoy pensando que será necesario consultar a un entrenador personal que nos oriente sobre cómo deberemos caminar para funcione mejor el ejercicio, y eso ha de ser carísimo. Y para eso a lo mejor tendré que buscar un trabajo más para complementar y luego no tendré tiempo para caminar… y...
Tengo que pensar... (diría Scarlett O'Hara) pero mejor pienso después.... después de ver Nip/Tuck.

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